Cambios tecnológicos y mercado laboral

Con la reciente discusión que ha habido en torno al salario mínimo y el mercado laboral, he visto una fuerte tendencia de cambio en le mercado laboral, producto de cambios tecnológico. Me explico. La economía llamada “the sharing economy” (no sé cómo traducir, pero sospecho que es un término para no decir que se trata de economía de mercado) en la que el consumidor, mediante alguna aplicación tecnológica, busca a alguien dispuesto a hacer o proveerle algo que él necesita. Ejemplo ya sobran: TaskRabbit, Uber, Lyft, Airbnb, etc. Estos servicios ponen en contacto directo al proveedor y al cliente, los precios de los servicios se determinan vía tarifas (Uber o Lyft) o los proveedores compiten por ofrecer el precio más bajo (TaskRabbit o Airbnb).

Desde la perspectiva del consumidor parece un muy buen arreglo, desde el punto de vista del proveedor puede no ser así. Saltando varias consideraciones, me voy directo al mercado laboral. Claramente, los que están dispuestos a ofrecer sus servicios en estas apps buscan una manera directa de monetizar sus habilidades o dotación de recursos (departamento o automóvil), sin embargo, no están dispuesto a pagar los costos de estar en el mercado formal (licencias, permisos, etc), por lo que hacen un trato directo y privado con el consumidor a un precio que satisfaga a ambas partes. Esto es algo que ocurriría en un mercado laboral libre: hay un salario de reserva (el precio mínimo al que el trabajador está dispuesto a salir de su cama) y hay demandantes de trabajo que están dispuesto a pagar, cuando se encuentran ambos deseos tienes un trato cerrado.

Sin embargo, el mercado laboral hoy es más complejo que eso, existen ya múltiples tratados internacionales que establecen los derechos básicos de los trabajadores (como el derecho de asociación), se han establecido en muchos casos salarios mínimos en la economía, y se han establecido derechos como seguros de gastos médicos, de retiro, de desempleo, etc. Dentro de esta “sharing economy” no existe eso, el trabajador ofrece libremente su servicio o producto sin que existan estos beneficios (costos) asociados al mercado laboral. En algunos casos ya empieza a surgir debates sobre qué hacer cuando un Uber tenga un accidente (el consumidor no está asegurado, razón por la cual en Berlín se prohibió el servicio) o qué pasa si un repartidor de TaskRabbit sufre un accidente de trabajo (la compañía ya ha contratado un seguro mínimo), o cómo los trabajadores pueden acceder a un seguro de gastos médicos por realizar un trabajo (cómo establecen obligaciones con la compañía de la app, por ejemplo).

Comparto dos piezas fundamentales para entender estos debates:

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