Uber y el siglo XII

En su famosa investigación sobre el papel de las instituciones en la economía, North, et al., (1990) observaron que la garantía de derechos de propiedad y un buen sistema de aplicación de leyes comerciales eran factores clave para el desarrollo económico[1]. De hecho, descubrieron que, durante los siglos XII y XIII, los sistemas institucionales que aseguraban un buen comportamiento de los agentes económicos, que eran capaces de imponer sanciones a los que violaban las reglas y que proveía información sobre el comportamiento de otros, fueron capaces de proveer seguridad jurídica antes del surgimiento del Estado moderno.

Este análisis dejó clara la ineludible relación entre instituciones y desarrollo económico. Mucha de la agenda de investigación en Economía y Ciencia Política se ha dirigido en esa línea, ¿Por qué las instituciones importan? ¿Qué instituciones son propicias para el desarrollo? Son sólo algunas de las preguntas que se han respondido desde entonces. Y éstas siguen siendo relevantes cuando hay que analizar cómo el surgimiento de nuevos procesos económicos provocan la reacción del estado y la imposición de reglas (instituciones) que afectan estos procesos.

Volviendo al caso de las ferias de Champaña (Francia) de los siglos XII y XIII, que también estudia North, hay que observar que éstas se desarrollaron con éxito casi durante un siglo y tuvieron un declive estrepitoso hacia los años del 1290. En estas ferias se sentaron las bases del comercio internacional, del sistema financiero de crédito, ayudaron al expandir el mercado de dinero, etc. Y si pudieron florecer fue, precisamente, porque hubo apoyo de los Condes de Champaña para que así fuera. Hay que recordar que ese territorio se manejaba de manera independiente a la corona francesa y el condado echó mano de comerciantes, iglesia y aliados exteriores para diseñar reglas adecuadas que permitieran el comercio de lana, ropa y otros bienes entre las regiones del Flandes, norte de Italia, Francia y hasta España.

Escudos de las ferias de Champaña Foto: internetarchivebookimages

¿Qué pasó entonces? Una buena explicación es que la Corona Francesa, necesitaba aumentar su ejército y extender su base tributaria y trató de centralizar todo en la corona, por lo que el condado de Champaña cayó bajo sus reglas. Con esto, se empezaron a cobrar nuevos impuestos que fueron difíciles de pagar por los comerciantes, se persiguió a los deudores, y por el conflicto con Flandes la corona expulsó a los comerciantes flamencos (tenían casi 40% del mercado textil de las ferias). Con ello, se dejaron de respetar las reglas que habían establecido entre todos.

Esta historia viene a cuento por casos en que el desarrollo económico y las buenas prácticas existen antes de la intervención estatal, misma que puede arruinar procesos virtuosos. Me refiero a casos económicos como el de Uber, Airbnb, Cabify, etc. Estos fenómenos económicos parten de utilizar los activos de las personas, para conectarlos a través de la tecnología, y permitir operaciones de mercado más sencillas y que no pasan por regulaciones del Estado. Y pasan por ellas porque se trata de los bienes individuales que se comparten para satisfacer una demanda y tener beneficios económicos.

Esta tendencia no va a parar, en la medida en que las ciudades se vuelven los centros de convivencia y conexión humana y mientras haya más personas con acceso a internet será más fácil hacer intercambios económicos. Los gobiernos, si quieren apostar a la tendencia regulatoria, tendrían que estar dispuestos a gastar mucho en prohibir algo que es parte del éxito de la propia humanidad: al existir escasez, y especialización, estamos destinados a intercambiar bienes para satisfacer nuestras necesidades. Así que no es ir en contra de tal o cual marca, es ir en contra de la economía, lo que nos puede costar muy caro a todos.

Protestas anti-Uber en Londres (junio, 2014) Foto: David Holt, Flickr

En lugar de que las intervenciones prohibicionistas traten de arruinar el modelo, se debería de pensar en adoptar el esquema que hizo virtuosas las ferias de Champaña en el medievo, proponer un sistema de reglas que permitan un piso de competencia parejo para todos, que aseguren el cumplimiento de contratos y que pongan en el centro del debate los beneficios del consumidor. En esta medida, podremos contar con regulación más clara, que se pueda aplicar y que no limite las tendencias de mercado. Si esta tendencia económica se trata de colaborar y compartir, la regulación también debe ser colaborativa, no hay de otra.

[1] Ver. North,D.; Milgrom, P.; Weingast, B. The Role of Institutions in the Revival of Trade: The Law Merchant, Private Judges, and the Champagne Fairs. Economics and Politics. Vol. 2 No. 1. March 1990.

2 pensamientos en “Uber y el siglo XII

  1. Pingback: En qué pensar para mejorar el servicio de taxis en el DF | Radicales libres

  2. Pingback: Central Ciudadano y Consumidor – Innovación, disrupción y regulación: cómo tomar un taxi en el S.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s