¿Fraccionar Google?

En días recientes ha habido un amplio debate en la Unión Europea sobre las prácticas comerciales de Google. Esta vez se dio dentro del Parlamento Europeo en el que se aprobó un punto de acuerdo para que el órgano de competencia de la Comisión Europea cierre de una vez por todas el caso contra Google que lleva desde 2010.

Historia reciente del caso

En 2013, la Comisión de Competencia determinó los siguientes elementos dentro del caso de prácticas anticompetitivas:

  • La muestra de los resultados de búsqueda especializada de Google en un forma mayor que la de sus competidores. Los usuarios no pueden distinguir los resultados.
  • El uso de información de terceros por parte de Google sin su consentimiento
  • Obligación a terceros de obtener la mayor parte de su publicidad en línea de Google.
  • Restricción de transferencias de campañas on-line.

En febrero de 2014, se llegó a un acuerdo preliminar entre la Comisión y Google en el que se planteaba lo siguiente:

  • Google daría a los proveedores de contenidos formas de evitar el uso de su contenido en los servicios de búsqueda especializados de Google si así lo desean, sin ser penalizado por Google.
  • Google eliminaría los requisitos de exclusividad en sus acuerdos con los proveedores para la prestación de los anuncios de búsqueda; y
  • Google eliminaría las restricciones para hacer campañas de publicidad en plataformas distintas a Google.

Este acuerdo tampoco se concretó y hubo cambio en la Competencia de la Comisión Europea. Por lo que no se ha llegado a un acuerdo final. Este acuerdo del parlamento (que no es viculante) busca que la Comisión imponga sanciones y recomienda fraccionar la compañía, es decir, separar el motor de búsqueda de los servicios comerciales que ofrece.

¿Qué tan grande es Google?

A nivel global ocupa el 58% del mercado de búsquedas en Internet, mientras que en algunos países de la Unión Europea este porcentaje llega al 90%.

GraphBuscadores

Entender Google

Una de las razones de por qué se ha tardado la Comisión Europea en poner punto final al caso, es que éste representa un reto para entender la teoría de la competencia. Los motores de búsqueda en línea están construidos bajo esquemas de teoría de redes. De hecho uno de los cofundadores de Google hizo público el algorítmo PageRank que fue el primero en usar la compañía para indexar búsquedas.

[Aquí pueden hacer una simulación de PageRank]

En este caso entre más usuarios tenga la red y más búsquedas realicen en el motor, éste se vuelve más eficiente y se puede personalizar más fácil. Es decir, ser monopolio genera mayores beneficios al consumidor, que si no lo fuera. Esto último es contraintuitivo a lo que sucede con los monopolios tradicionales. Sin embargo, hay eurodiputados, como Ramón Tremosa (Convèrgencia) que afirman lo siguiente:

“Google da un trato preferencial a sus servicios comerciales. Tiene el 90% del mercado en muchos países europeos y las empresas están perdiendo ingresos y se está despidiendo a la gente como consecuencia de eso. No estamos en contra de Google ni de ninguna otra compañía estadounidense. Estamos en contra del monopolio”

Definitivamente hay que distinguir entre conductas anticompetitivas y querer atacar al monopolio sólo por ser monopolio (por lo que ya decía de las eficiencias). Por otro lado hay que pensar que el ritmo de la economía digital probablemente es distinto (Ley de Moore) y que el mercado ha ido cambiando conforme cambian las propias tendencias de consumo. Un día Netscape fue un monopolio, lo mismo Internet Explorer o Windows, que ya no lo son.

Pensar en los consumidores

Parece que una de las razones por la que los parlamentarios europeos buscan que se impongan sanciones en este caso es para proteger a sus compañías de tecnología. Por ello afirman que la “discriminación” de Google hace que éstas pierdan dinero y empleos. El acuerdo de feberero ofrecido por Google buscaba precisamente que se pudieran distinguir dentro de la página del buscador tanto los resultados de otros buscadores especializados como las ofertas comerciales de terceros, aunque no se concretó.

El centro del debate se debe trasladar a la información y transparencia que se ofrece a los consumidores en los resultados de búsqueda. Lo anterior, no necesariamente significa fraccionar la compañía, en ese caso la Comsión debería evaluar, primero, los costos y beneficios de hacerlo, probablemente el consumidor se esté benefciando de la estructura de mercado de Google.

Una vez determinado esto, lo que sí debe ser el motor de los organismos de competencia en casos como el de Google es el derecho a la privacidad y uso de datos personales de los usuarios: ¿Cómo se utilizan estos datos? ¿Qué ventajas en el mercado le dan a la compañía? ¿Dejan en desventaja al usuario frente a la compañía? ¿Cómo se resguardan estos datos? ¿Qué relación hay entre gobiernos y compañías sobre el uso de datos? Así sugiero que se haga una política de competencia centrada en el usuario y buscar sus beneficios más que proteger competidores (o posibles competidores).

ACTUALIZACIÓN (11 DE DICIEMBRE DE 2014)

La encargada de transparencia de competencia Margrethe Vestager ha pedido actualización de información sobre el caso, antes de decidir el curso de acción por parte de la Comisión.

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