La ciencia atrás de regalar mejor

En esta época de dar y recibir regalos, que coincide con el mexicanísimo maratón Guadalupe – Reyes (12 de diciembre al 6 de enero), la mayoría sufre por encontrar el adecuado. En la opinión de algunos intercambiar regalos, con conocidos o desconocidos, es el mayor generador de grinchs de la época.

Y de alguna manera tiene razón:

  • En su clásico paper sobre los regalos navideños, Joel Waldfogel estima las pérdidas en bienestar que se generan por los regalos que se escogen mal. Una de las lecciones que se pueden sacar de su investigación es que los regalos recibidos generan mayor utilidad si quien te regala conoce bien tus preferencias. Lo anterior, porque los más cercanos cuentan con mayor información sobre gustos, los objetos que tenemos, los que nos faltan, etc. Por lo demás, creo que en ese caso es mejor regalar efectivo, pues los individuos son más hábiles escogiendo sus propios regalos.
  • En el NYT, Josh Barro parte de la investigación de Waldfogel y adelanta que las tarjetas de regalo (piense en Amazon, eBay, iTunes, etc.) de hecho pueden solucionar parte de los problemas que observaba Waldfogel, debido a que es como si te dieran dinero en efectivo y acabas seleccionando el mejor regalo para ti. Presenta, también, una visión alternativa sobre los regalos, la de su padre Robert Barro, quien asegura que se pueden regalar cosas que no sabías que querías hasta que las tienes. Por supuesto, para que funcione la teoría de Barro debes conocer bien a la persona y lo que hace.
  • Bourree Lam en The Atlantic también sigue a Waldfogel y concluye que otro buen regalo son las tarjetas de regalo digitales, pues las tradicionales muchas veces no se ocupan y generan de nuevo una ineficiencia en el mundo de los regalos navideños. Recomienda que si te dan un regalo que no te gusta vayas a cambiarlo, y si te dan una tarjeta, la uses.
  • Por último, Tim Harford en el FT y en su página, también analiza a Waldfogel y presenta evidencia de investigaciones recientes hechas en Harvard y Stanford en las que se observa una amplia discrepancia entre quien otorga el regalo y quien lo recibe.  El primero, tiende a comprar regalos más caros de los que espera el receptor y probablemente haga una elección desinformada; el segundo, preferiría que alguien viera su lista de regalos y le diera algo de lo que está en ella, nada de andar inventando (es buena idea hacer una wish list pública en Amazon).

Siguiendo a Harford:

“…la conclusión es simple: No hay necesidad de dejar de comprar regalos de navidad, pero debemos gastar menos y prestar más atención a lo que los destinatarios en realidad quieren”

[De hecho, la maravilla de escribir una carta a Santa Claus es, precisamente, que se revelan las preferencias individuales y se asignan mejor los regalos]

2 pensamientos en “La ciencia atrás de regalar mejor

  1. es un problema de información, por supuesto, pero de ambos agentes, tanto el que da como el que recibe; el más tricky es este último: ¿cómo sabes que algo te gusta si aún no te lo han regalado? ¿cuántas veces no has adquirido un gusto por un regalo que de cualquier otra forma no lo habrías adquirido?

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