Engordar al Estado

En una reciente nota en el diario El Economista se mostró que los mexicanos prácticamente no modificaron su conducta a raíz del impuesto a los refrescos, derivado de la reforma fiscal que entró en vigor en 2014. De hecho, de acuerdo con datos de Euromonitor, el consumo per cápita de refrescos en 2014 fue de 111 litros, cifra similar a los 111.8 que se registraron en 2009. Mientras datos de encuesta (BCG) muestran que las personas han hecho poco o nada para cambiar sus hábitos, además de que ven este impuesto como una afectación a su ingreso disponible.

Por otro lado, el ganador fue la SHCP que derivado del IEPS a las bebidas endulzadas o saborizadas alcanzó ingresos por 18,254.9 millones de pesos, en su primer año de aplicación. ¿Lo gastó en temas relacionados? De hecho no, hay denuncias porque no hay un plan todavía para instalar los bebederos en las escuelas, además la ASF mostró cómo se han gastado mal los recursos en los temas de combate a la obesidad y sobrepeso. No sorprende dado que como se señaló, se construyó primero la política fiscal antes que la sanitaria en el tema de obesidad.

En fin, en ese año 2013, cuando se discutía la reforma, en Central Ciudadano y Consumidor publicamos un estudio en el que hicimos una amplia revisión de la relación entre impuestos y efectos sobre obesidad. La siguiente tabla es parte del estudio, queda claro por qué a un año del gravamen se observan esos resultados.

Autor Resultado Medido Precio o medida impositiva estudiada Población de Estudio / Datos Resumen de resultados
Estados Unidos
Auld y Powell (2009)[i] IMC Precio de frutas, verduras y comida rápida Adolescentes (14 y 17 años). Encuesta Monitoring the Future (1997-2003). N=73,041 Asociación significativa entre precios y resultados en IMC. Para precio de comida rápida la asociación es inversa y para la fruta y verdura, directa.
Chriqui, Chaloupka y Powell (2009)[ii] IMC Impuestos a refrescos en tiendas y máquinas expendedoras Adolescentes. Encuesta Monitoring the Future y datos contextuales de impuestos a nivel estatal entre 1997 y 2006. Analizan datos entre 1997 y 2006. Sus resultados muestran que no existe relación estadísticamente significativa entre los impuestos estatales al refresco y el IMC en adolescentes.
Beydon, Powel y Wang (2008)[iii] IMC y Obesidad Precios de frutas, verduras y comida rápida Adultos (20 a 65). Encuesta Continua de Ingesta de Comida por Individuos. 1994-1996. N=7,333. Los resultados no muestran asociación estadísticamente significativa entre los precios de la comida rápida y el IMC u obesidad. Asociación no significativa entre precios de frutas y verduras y obesidad o IMC. Elasticidad precio negativa significativa entre precio de frutas y verduras e IMC.
Chou, Grossman y Saffer (2004)[iv] IMC y Obesidad Precios de la comida en restaurantes, precios de los restaurantes de comida rápida y precios relativos de la comida en casa Adultos (edad>18 años). Sistema de Vigilancia de Factores de Conductas de Riesgo. 1984-1999. N=1,111,074 Elasticidad precio negativa estadísticamente significativa para el precio de los restaurantes tanto para IMC como para obesidad. Elasticidad precio negativa estadísticamente significativa del precio de la comida en caso tanto para IMC como para obesidad. Elasticidad precio negativa para los precios en restaurantes de comida rápida para IMC y no significativa para obesidad.
Kim y Kawachi (2006)[v] Prevalencia de obesidad a nivel estatal en Estados Unidos Impuestos en bebidas dulces y snacks Promedios estatales para adultos. Sistema de Vigilancia de Factores de Conductas de Riesgo. 1991-1998. No hay diferencias estadísticamente significativas en obesidad entre los estados que tienen impuesto y los que no tienen.
Miljkovic, Nganje, y de Chastenet (2008)[vi] Sobrepeso y obesidad Precios del azúcar, papas y leche entera Adultos (edad>18 años). Sistema de Vigilancia de Factores de Conductas de Riesgo. 1991, 1997 y 2002. N=55,550. Aumentos en los precios del azúcar y la leche entera están asociados significativamente con menor probabilidad de obesidad, mientras que el aumento en precio de las papas está asociado con mayor prevalencia de obesidad.
Lin, Smith, Lee y Hall (2011) Peso e ingesta calórica Impuesto a bebidas dulces (Sugar-sweetened beberages) Adultos y niños. Diversas encuestas nacionales. Mediante un modelo de simulación, aplica un impuesto hipotético del 20% a las bebidas dulces. Estima que hay una reducción en las calorías ingeridas al día en una pequeña cantidad. Los resultados demuestran que las hipótesis impositivas sobre estiman los resultados en pérdida de peso hasta en un 63% para el primer año de aplicación.
Fletcher, Frisvold, Tefft (2010)[vii] IMC y ingesta calórica Impuesto a bebidas dulces Adolescentes y Niños. Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición y bases de impuestos a nivel estatal en EUA. 1998-2006.N=20,953 Analizan el impacto de los impuestos estatales en el consumo de bebidas dulces. Los datos demuestran una reducción moderada en la cantidad consumida en niños y adolescentes, adicionalmente, esta baja no parece haber impactado en el crecimiento de la obesidad, pues se ve sobre compensada con el consumo de otras bebidas calóricas.
México
Barquera, Hernández-Barrera, Tolentino, Espinosa, Rivera, Popkin, y  Ng Wen (2008)[viii] Calorías consumidas Simulación de aumento de precio Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006 y Encuesta Nacional de Ingreso Gasto de los Hogares, 1989, 1998 y 2006. Encuentra que la elasticidad precio por refrescos es positiva lo que sugiere que se trata de un bien normal, por lo que a cambios en el ingreso hay cambios en el consumo (más ingreso, más consumo). Asimismo, encuentra que hay una relación negativa entre un aumento simulado del 10% a los precios de estas bebidas y su consumo. Hace el experimento de elasticidad cruzada con leche entera y salen unos resultados modestos en cuento al consumo. Advierten de los problemas metodológicos del estudio y de la necesidad de analizar más a fondo y a nivel individuo estas relaciones.

[i] Auld, M.C.; and, Powell, L. Economics of Food Energy Density and Adolescent Body Weight. Economica. 2009.

[ii] Powell, L.; Chriqui, J.; Chaloupka, FJ. Associations between State-Level Soda Taxes and Adolescent Bodymass Index. Journal of Adolescent Health Sep 45(3Suppl):s57-63. 2009.

[iii] Beyound, M.A.; Powell, L.M.; and, Wang, Y. The Association of Fast Food, Fruit and Vegetable Prices with Dietary Intake among US Adults: Is There Modification by Family Income? Social Science and Medicine 24(8):1032-39. 2008

[iv] Chou, S.Y.; Grossman, M.; and, Saffer, H. An Economic Analysis of Adult Obesity: Results from the Behavioral Risk Factor Surveillance System. Journal of Health Economics 23(3):565-87. 2004.

[v] Kim, D.; and, Kawachi, I. Food Taxation and Pricing Strategies to “Thin Out” the Obesity Epidemic. American Journal of Preventive Medicine 30(5):430-37. 2006.

[vi] Miljkovic, D.; Nganje, W.; and, de Chastenet, H. Economic Factors Affecting the Increase on Obesity in the United States: Differential Response to Price. Food Policy 33(1):48-60. 2008

[vii] Fletcher, Jason M., Frisvold, David E. and Tefft, Nathan, The Effects of Soft Drink Taxes on Child and Adolescent Consumption and Weight Outcomes (August 26, 2009). Available at SSRN: http://ssrn.com/abstract=1464542 or http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.1464542

[viii] Op. Cit. 34

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