Comercio internacional y competencia económica

Ayer se publicó en Animal Político este artículo que escribí sobre la política Comercial y de Competencia económica.

Política comercial a favor del consumidor

Por: Carlos Martínez Velázquez

El día de ayer, la Comisión Federal de Competencia Económica, el Instituto Mexicano para la Competitividad y el Consejo Coordinador Empresarial llevaron a cabo un seminario para reflexionar sobre la política de comercio exterior y su interacción con la política de competencia económica. Las distintas mesas de debate abordaron temas específicos como las conductas de “dumping”, el diseño institucional y la importancia del comercio exterior para generar competencia en los mercados.

Una idea que dio el Secretario de Economía en la inauguración fue que la historia del desarrollo de los marcos de comercio y competencia habían ido a velocidades distintas. Abrimos el mercado mexicano desde mediados de los 80, mientras que la primera ley de competencia económica es de 1992. En esa primera ley, la comisión de competencia no contaba con las herramientas necesarias para investigar y sancionar ni tenía la autonomía que hoy tiene. Esto provocó que mientras se abría la economía había concentraciones en ciertos mercados y sectores, lo que impidió que las pequeñas y mediana empresas se integraran a las cadenas productivas globales.

Lo anterior, ya había sido estudiado por De Hoyos e Iacovone[1] que en un artículo de 2011 mostraban la mayoría de las empresas que no tienen ningún vínculo directo con el comercio exterior son micro y pequeñas empresas, mientras que las empresas que importan insumos y al mismo tiempo exportan bienes de consumo final (integración completa) eran medianas o grandes empresas. Lo anterior muestra no sólo las diferencias en productividad, sino la capacidad de acceder a mercados internacionales y los cuellos de botella que enfrenta cada tipo de empresa. La primera conclusión es que una política comercial que no es acompañada con la política de competencia genera resultados subóptimos respecto a lo que se tenía como objetivo.

Otro de los aspectos relevantes que se tocaron en el evento es estudiar los beneficios al consumidor. En este aspecto la Cofece preparó un documento donde cuantifican los daños al consumidor de las políticas comerciales proteccionistas. La idea central es que la imposición de aranceles en ciertos sectores y trabas a la importación de productos hace que los consumidores paguen más por bienes que podrán ser más baratos de no existir estas barreras. Por lo que la segunda conclusión de la interacción es que una mala política comercial tiene efectos negativos en el bienestar del consumidor.

También se debe de analizar la pertinencia de que los marcos normativos converjan. El año pasado elaboré el  ”Informe sobre el tratamiento del dumping por la legislación de comercio y competencia en Latinoamérica” con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, en éste se analizaron aspectos de los marcos normativos de competencia y comercio de los países latinoamericanos que podrían converger, como es el caso de las prácticas desleales. En el extremo, la integración económica debería de llevar a que el dumping se trate y sancione a la luz de la legislación de competencia en lugar de por una ley especial, como ocurre en la mayoría de los países de la región. Por ejemplo, tratados comerciales como el de Chile-Canadá eliminaron la aplicación de la legislación anti dumping entre los países y sólo aplica lo dispuesto en la ley de competencia. Lo anterior, obliga a que los marcos tiendan a converger y facilitar el comercio. La tercera conclusión es que la convergencia normativa puede favorecer el comercio.

El entendimiento de esta relación será clave en el marco de la posible renegociación del TLCAN. Necesitamos buscar mayor competencia en la región y una política comercial que la promueva. Se requiere también que los empresarios le apuesten a la competencia, la peor respuesta ante las pretensiones proteccionistas que pueda tener Estas Unidos no pueden generar una reacción similar. Más allá de pensar en qué productores ganan o pierden hay que defender el libre comercio y la competencia porque su desarrollo implica un mayor bienestar para los consumidores.

 

*Carlos Martínez Velázquez, director de Central Ciudadano y Consumidor, A.C.

[1] Rafael E. de Hoyos and Leonardo Iacovone, Economic Performance Under NAFTA, The World Bank Development Research Group, May 2011.

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