Efectivo y elecciones

Hace unos días Integralia sacó un reporte en el que alertaba el aumento de dinero en efectivo en tiempos electorales.

En otro estudio sobre el crecimiento de la base monetaria, Ramos-Francia, Noriega y Rodríguez-Pérez (2015), muestran el crecimiento de M1 (efectivo) en tiempo electoral:

GraphRamosFrancia

Ramos-Francia, Noriega y Rodríguez-Pérez, 2015 (Gráfica 8)

La gráfica que parte desde el 95, muestra cómo cada año electoral se gasta más en efectivo. Seguramente, muchos de esos gastos no se reportan al INE ni se pueden rastrear vía facturas electrónicas ni nada. Es indispensable pensar en un nuevo modelo de gasto financiamiento a las campañas y elecciones del país.

Uber y el siglo XII

En su famosa investigación sobre el papel de las instituciones en la economía, North, et al., (1990) observaron que la garantía de derechos de propiedad y un buen sistema de aplicación de leyes comerciales eran factores clave para el desarrollo económico[1]. De hecho, descubrieron que, durante los siglos XII y XIII, los sistemas institucionales que aseguraban un buen comportamiento de los agentes económicos, que eran capaces de imponer sanciones a los que violaban las reglas y que proveía información sobre el comportamiento de otros, fueron capaces de proveer seguridad jurídica antes del surgimiento del Estado moderno.

Este análisis dejó clara la ineludible relación entre instituciones y desarrollo económico. Mucha de la agenda de investigación en Economía y Ciencia Política se ha dirigido en esa línea, ¿Por qué las instituciones importan? ¿Qué instituciones son propicias para el desarrollo? Son sólo algunas de las preguntas que se han respondido desde entonces. Y éstas siguen siendo relevantes cuando hay que analizar cómo el surgimiento de nuevos procesos económicos provocan la reacción del estado y la imposición de reglas (instituciones) que afectan estos procesos.

Volviendo al caso de las ferias de Champaña (Francia) de los siglos XII y XIII, que también estudia North, hay que observar que éstas se desarrollaron con éxito casi durante un siglo y tuvieron un declive estrepitoso hacia los años del 1290. En estas ferias se sentaron las bases del comercio internacional, del sistema financiero de crédito, ayudaron al expandir el mercado de dinero, etc. Y si pudieron florecer fue, precisamente, porque hubo apoyo de los Condes de Champaña para que así fuera. Hay que recordar que ese territorio se manejaba de manera independiente a la corona francesa y el condado echó mano de comerciantes, iglesia y aliados exteriores para diseñar reglas adecuadas que permitieran el comercio de lana, ropa y otros bienes entre las regiones del Flandes, norte de Italia, Francia y hasta España.

Escudos de las ferias de Champaña Foto: internetarchivebookimages

¿Qué pasó entonces? Una buena explicación es que la Corona Francesa, necesitaba aumentar su ejército y extender su base tributaria y trató de centralizar todo en la corona, por lo que el condado de Champaña cayó bajo sus reglas. Con esto, se empezaron a cobrar nuevos impuestos que fueron difíciles de pagar por los comerciantes, se persiguió a los deudores, y por el conflicto con Flandes la corona expulsó a los comerciantes flamencos (tenían casi 40% del mercado textil de las ferias). Con ello, se dejaron de respetar las reglas que habían establecido entre todos.

Esta historia viene a cuento por casos en que el desarrollo económico y las buenas prácticas existen antes de la intervención estatal, misma que puede arruinar procesos virtuosos. Me refiero a casos económicos como el de Uber, Airbnb, Cabify, etc. Estos fenómenos económicos parten de utilizar los activos de las personas, para conectarlos a través de la tecnología, y permitir operaciones de mercado más sencillas y que no pasan por regulaciones del Estado. Y pasan por ellas porque se trata de los bienes individuales que se comparten para satisfacer una demanda y tener beneficios económicos.

Esta tendencia no va a parar, en la medida en que las ciudades se vuelven los centros de convivencia y conexión humana y mientras haya más personas con acceso a internet será más fácil hacer intercambios económicos. Los gobiernos, si quieren apostar a la tendencia regulatoria, tendrían que estar dispuestos a gastar mucho en prohibir algo que es parte del éxito de la propia humanidad: al existir escasez, y especialización, estamos destinados a intercambiar bienes para satisfacer nuestras necesidades. Así que no es ir en contra de tal o cual marca, es ir en contra de la economía, lo que nos puede costar muy caro a todos.

Protestas anti-Uber en Londres (junio, 2014) Foto: David Holt, Flickr

En lugar de que las intervenciones prohibicionistas traten de arruinar el modelo, se debería de pensar en adoptar el esquema que hizo virtuosas las ferias de Champaña en el medievo, proponer un sistema de reglas que permitan un piso de competencia parejo para todos, que aseguren el cumplimiento de contratos y que pongan en el centro del debate los beneficios del consumidor. En esta medida, podremos contar con regulación más clara, que se pueda aplicar y que no limite las tendencias de mercado. Si esta tendencia económica se trata de colaborar y compartir, la regulación también debe ser colaborativa, no hay de otra.

[1] Ver. North,D.; Milgrom, P.; Weingast, B. The Role of Institutions in the Revival of Trade: The Law Merchant, Private Judges, and the Champagne Fairs. Economics and Politics. Vol. 2 No. 1. March 1990.

Incentivos Fiscales

Hace unos días me encontré un interesante artículo sobre el desorden tributario que provocó la abrogación de la Ley del Impuesto sobre Tenencia o Uso de Vehículos que ocurrió a partir del 1 de enero de 2012.

  • La tenencia se convirtió en un impuesto federal en 1962, con el que cada año los dueños de un automóvil pagaban un impuesto.
  • La naturaleza de este impuesto era federal y participable al 100% por los estados.
  • Lo anterior significaba que, si bien el esfuerzo recaudatorio lo llevaba a cabo la federación, cada estado se quedaba con cada peso recaudado en su territorio.
  • El monto de lo recaudado representaba hasta 10% de los ingresos de cada estado

¿Qué pasó desde 2007? En la nota de Reforma se cita un estudio del Centro de Estudios para la Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados en el que se aprecia lo siguiente:

… algunas entidades se adelantaron a los plazos y a partir de 2009 la tenencia se adoptó como impuesto local en Aguascalientes y Guerrero; a partir de 2010 en Campeche, Colima, Nayarit, Querétaro y Yucatán, y de 2011 en Baja California, Chiapas, Durango, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Sinaloa y Tabasco.

Chiapas, Guanajuato, Jalisco y Morelos no adoptaron la tenencia en sus territorios mientras que Colima, Durango, Michoacán, Puebla, Quintana Roo y Tamaulipas adoptaron el impuesto a la tenencia, pero para 2012 establecieron subsidios del 100 por ciento.

Lo anterior, da cuenta de una política fiscal que al descentralizarse ha adquirido distinto matices según se trate del estado. Pero en general, tiene implicaciones positivas en términos fiscales:

  • Dada la baja autonomía fiscal de los estados, incentiva a que busquen fortalecer sus sistemas recaudatorios locales.
  • Lo anterior, ya sea cobrando impuestos sobre los que tiene  facultad y no cobran, o cobrando nuevo impuestos.
  • También puede ser incentivo para que hagan recortes de gastos o incluso para que emitan deuda

El punto es que, independientemente de los efectos de este impuesto en específico (y que coincido con su regresividad como ya lo ha explicado @andreslajous) crea condiciones para que los estados se pongan las pilas en materia racaudatoria, lo cual es positivo en términos del federalismo fiscal en el país.

Gráfica elaborada por el autor con datos de INAFED.

*Al momento de la publicación aún no estaba en línea el citado estudio de la Cámara de Diputados