Efectivo y elecciones

Hace unos días Integralia sacó un reporte en el que alertaba el aumento de dinero en efectivo en tiempos electorales.

En otro estudio sobre el crecimiento de la base monetaria, Ramos-Francia, Noriega y Rodríguez-Pérez (2015), muestran el crecimiento de M1 (efectivo) en tiempo electoral:

GraphRamosFrancia

Ramos-Francia, Noriega y Rodríguez-Pérez, 2015 (Gráfica 8)

La gráfica que parte desde el 95, muestra cómo cada año electoral se gasta más en efectivo. Seguramente, muchos de esos gastos no se reportan al INE ni se pueden rastrear vía facturas electrónicas ni nada. Es indispensable pensar en un nuevo modelo de gasto financiamiento a las campañas y elecciones del país.

Metas equivocadas

meta del SAT para 2015

Foto tomada en el SAT

El día de ayer un empresario me paso esta foto, que refleja lo mal que están las prioridades del Gobierno Federal en materia hacendaria. La política recaudatoria debería de estar orientada sí a recaudar más, pero  sobre todo a recaudar mejor. Aproximadamente el 60% de la fuerza laboral está en la informalidad, por lo que no pagan impuestos o no pagan completamente, si esto es así, significa que esos “2 billones” se extraerían de quienes de por sí pagan impuestos. Lo anterior se agrava si se piensa que el Gobierno Federal hizo un pacto para no modificar el esquema impositivo en lo que resta del sexenio, es decir no tendremos nuevo impuestos ni se modificarán los actuales. Por lo anterior, difícilmente podríamos pensar que la meta se va a lograr vía impuestos generalizados al consumo, por ejemplo. Pero lo peor del caso es pensar en ¿para qué quieren ese dinero? Uno pensaría que para generar bienes públicos que ayuden a reducir las brechas de desigualdad, por ejemplo; sin embargo, ejemplos sobren del mal gasto gubernamental, como reglar teles y tabletas electrónicas, o pagar por hacer mal la licitación de un tren, o gastar en fastuosos (y estilosos) viajes a Londres, o cualquier largo etcétera. Así que todo mal, primero deberían de decir con claridad qué quieren hacer y luego pagamos, pero como están las cosas, más bien parece la voracidad de un gobierno extractivo que debe cubrir los baches de la caída de los precios del petróleo.