Tres argumentos a favor del aumento de la gasolina

El día de ayer, en medio de los cambios en el gabinete, el Presidente ofreció una explicación (es un decir) por demás cantinflesca sobre el aumento en el precio de las gasolinas. Aquí pongo tres argumentos que se pueden usar para justificar las alzas:

1) El uso de combustibles fósiles provoca externalidades negativas. Se ha estimado que al año hay 20 mil muertes por contaminación, más las miles hospitalizaciones por enfermedades respiratorias. Lo anterior, significa que existen pérdidas en productividad y se cargan los costos al sistema de salud pública. Por lo anterior, en muchos lugares del mundo se grava el uso de los combustibles fósiles, además de que es una recomendación que han dado desde hace varios años las agencias de energía. En México el IEPS es un impuesto al consumo de combustibles, con el que el gobierno obtiene recursos fiscales para gastar en otras áreas de política pública (salud, por ejemplo). Además, por el tipo de bien este impuesto es progresivo, su incidencia es mayor entre quienes tienen mayores ingresos (el subsidio, por tanto es regresivo)

2) Nueva fórmula de determinación de precios. Ésta toma en cuenta el precio internacional de referencia (en dólares, por lo que la deprecación del peso afecta), los costos de transportación y distribución y un margen comercial para las estaciones de servicio, entre otras cosas. El resultado son precios que varían en función de los conceptos anteriores (en este mapa se pueden ver los precios). con estos precios diferenciados se pueden ver las necesidades de inversión en transporte y distribución de gasolina y se puede ver donde hay déficit de estaciones de servicio. Por lo que el sistema de precios tiene como consecuencia incentivar la entrada de competidores a Pemex en distintas partes de la cadena. Y se debe recordar que el precio publicado es el máximo (para evitar abusos) por lo que cualquier grupo gasolinero puede ponerlo por abajo y empezar la competencia en precios. En este artículo de 2015, hablaba sobre las estrategias regulatorias diferenciadas para incentivar la entrada de competidores y no dejar sólo a Pemex;, y

3) De las poco más de 12 mil estaciones de servicio ninguna es de Pemex, son de privados. El nuevo esquema pone los incentivos para que los privados busquen mejores proveedores (competencia a Pemex) o para que Pemex se vuelva más eficiente y baje sus costos. El signaling del sistema lo resumía Luis De la Calle en un artículo: “… si prefiere apostar por un mercado competitivo y terminar con la sangría, apoye la implementación de las reformas estructurales. Si es empresario y está seguro de que está cara, invierta en gasolinas, haga un descuento y vuélvase rico…”.

En el largo plazo, se dejará de gastar en subsidiar combustibles fósiles (esto incentiva la transición energética), el gobierno puede recaudar dinero para invertir en otras áreas de política pública y pones las condiciones necesarias para la competencia económica en el sector.

Otra discusión aparte, aunque paralela, son los dispendios del gobierno (debe haber mayor austeridad), la ineficiencia del gasto público (programas como la Cruzada contra el hambre), y la falta de competencia en licitaciones públicas, entre otras cosas. Si el gobierno quiere que los ciudadanos apoyen los nuevos precios debería de poner el ejemplo de orden y austeridad.

Debate Energético en México

Por (@carlosmartinezv)

Hoy asistí a la VII Conferencia Anual sobre Competencia y Regulación organizada por el CIDAC, este año estuvo enfocada a la apertura del debate energético en el país. Antes de este evento, miembros de la Red de Competencia de CIDAC, en que participo, tuvimos una serie de encuentros con expertos del sector energético que nos aportaron distintas perspectivas del debate. Por ejemplo, antes de esta serie de encuentros yo no sabía del compromiso adquirido por el gobierno mexicano para que 35% de sus energías sean de fuentes limpias para 2024 ni de las complejidades regulatorias que enfrenta el mercado del gas natural.

La conferencia anual recogió algunas de estas perspectivas, pues estuvo dividida en distintas temáticas, entre las que destacan las siguientes: debate petrolero, energías no petroleras, esquema fiscal de Pemex y organismos reguladores. Después de escuchar a todos los ponentes me queda clara la importancia que tiene reformar estos sectores. En las próximas 3 décadas, el mercado de las energías va a cambiar por completo y es necesario que México aproveche el cambio que se dará en todo el mundo; por ejemplo, en aproximadamente 10 años Estados Unidos, a quien le vendemos el 80% de nuestra producción de crudo, será autosuficiente en hidrocarburos, ante ello debemos preguntarnos hacia dónde debemos transformar nuestra industria.

Por lo anterior, resulta relevante que todos nos involucremos en el debate energético pues, independientemente de las posiciones ideológicas, el tratamiento de los recursos y potencial energético del país es un tema de interés general. Desde la seguridad energética del país hasta el uso de los recursos fiscales que aporta Pemex (35%) los ciudadanos debemos ser parte de la construcción de estas políticas públicas.

Hasta ahora las propuestas se han centrado en el marco que rige las condiciones de competencia del sector, así encontramos, entre otras, desagregar el monopolio vertical de la CFE, regular las ventas de primera mano en el sector de gas natural, impulsar las formas de generación eléctrica privada con esquemas atractivos de entrada en la red, y la necesidad de hacer de Pemex una empresa pública, lo que implica, necesariamente, discutir en conjunto la reforma fiscal/hacendaria con la energética. A su vez, se debe reconocer que, de todo lo que se habla en el debate, poco se centra en el consumidor y se enfoca más a la ordenación del espacio de competencia.

Esto último no es trivial, pues buena parte del costo de este tipo de reformas es en la opinión pública, por ejemplo una encuesta del CIDE revela una polarización entre líderes y público en general en aspectos como inversión extranjera en el sector petrolero. Este tipo de diferencias creo que se podrían matizar si ubicamos al consumidor como centro de las políticas públicas y lo hacemos parte del debate. Si se logran socializar los beneficios de estas reformas, podemos ganar todos.

Aquí algunos recursos para entrarle al debate:

La lista no pretende ser exhaustiva, por lo que espero me recuerden otros artículos en sus comentarios

ACTUALIZACIÓN (28/07/2013)

Incluyo algunos de los artículos que me han comentado:

Además, algunos artículo que comentó Manolo Victoria en su twitter, que brindan una perspectiva más amplia de lo que se está discutiendo en el tema: