¿Vetará EPN la #Ley3de3?

Después de la controvertida aprobación de las leyes que conforman el sistema anticorrupción, ha surgido la petición para que el Presidente vete los artículos 29 y 32 de la nueva Ley de Responsabilidades. Por lo pronto, la petición tiene ya 80 mil firmas y la Presidencia ha pospuesto el evento de promulgación del paquete de leyes. Ahora bien, ¿podemos esperar realmente un veto del Presidente?

De acuerdo con un estudio de Magar y Weldon (2001), el veto presidencial en México fue utilizado ampliamente entre 1917 y 1969[1]. De hecho, se vetaron 245 proyectos de ley en el periodo, principalmente sobre temas de jubilaciones y pensiones (154). En dicho periodo, los presidentes que más utilizaron esa facultad fueron: Plutarco Elías Calles, Emilio Portes Gil y Pascual Ortiz Rubio. No es casual que durante el llamado Maximato se haya utilizado más esta figura, en 8 años (1924-1932) hubo 3 presidentes que enfrentaron congresos divididos y, a través de Calles se empezaba a formar el régimen de partido único.

Una vez consolidado el régimen, entre 1969 y el año 2000, no se observó ni un solo veto presidencial. Hay que recordar que fue hasta 1997 cuando el Ejecutivo enfrentó un congreso dividido y en el 2000 hubo alternancia en el poder. Entre el año 2000 y el 2012, observamos que los presidentes volvieron a usar esta facultad, que tiene como propósito hacer visibles sus preferencias sobre política pública. En total se ha usado en 26 ocasiones.

En los más completos estudios sobre el veto en México (Montiel Olea, 2010 y 2013) se muestra que esta figura ha sido utilizada por los ejecutivos de manera total y manera parcial[2]:

VetosCesar

Tomada de Montiel Olea (2013)

En lo que va del sexenio del Presidente Peña Nieto no se ha observado el uso de esta facultad de relación con el congreso, y sólo ha hecho uso de la iniciativa preferente una sola vez. Por el contrario, desde la concepción del “Pacto por México” ha buscado que haya consensos en las cámaras que reflejen sus preferencias y que él pueda publicar sin problemas. Sin embargo, en el caso de la #Ley3de3 se ha observado una división clara de las bancadas en el congreso y una exigencia social inusitada, que va desde las más de 630 mil firmas por la iniciativa ciudadana hasta empresarios tomando el Ángel de la Independencia.

Puede ser que el Presidente, contrario a la tradición más priísta de los últimos presidentes del S. XX, decida usar esta facultad que le da el artículo 72 constitucional. Podría mandar una enmienda a los artículos 29 y 32 de la Ley de Responsabilidades, que podrían ser revisados por el Congreso para a la vez que puede publicar el resto de las leyes del sistema. La ventaja del veto parcial es que da una nueva oportunidad de diálogo con el Congreso. Como decíamos, el ejercicio del veto revela las preferencias reales del Presidente sobre esa Ley, si lo ejerce puede mostrar su compromiso con la ciudadanía, si no lo hace sabemos lo que significa.

ACTUALIZACIÓN (23/04/2016)

El Presidente mandó enmiendas las leyes del sistema anti corrupción. Es un veto parcial (enmiendas), que el Congreso tendrá que discutir.

[1] Magar, Eric, y Jeffrey Weldon (2001), “The Paradox of the Veto in Mexico (1917-1997)”. Presentado en la 60th Annual Midwest Political Science Association meeting, Palmer House Hilton, Chicago, Illinois. Abril 26.

[2] Montiel Olea, César. (2010) Repensando los poderes presidenciales: un estudio del veto total y parcial en México, 1997-2009. Tesis de Licenciatura en Ciencia Política, ITAM. Y ver: Montiel Olea, César (2013). “Presidential vetoes in practice: a preliminary study for Argentina, Brazil, and Mexico”. Documento de trabajo, Department of Politics, NYU.

¿Ideología o pragmatismo? Elecciones locales en 2016

Los resultados electorales del pasado 5 de junio han tenido distintas lecturas. Desde lo que ven en el resultado una evaluación a los gobiernos locales y al gobierno federal (el “y” se enfatiza cuando son del mismo partido), hasta quienes creen que  se trata de un castigo a la propuesta legislativa del Presidente a favor del matrimonio igualitario. No nos vamos a detener en los méritos de cada argumento.

Lo que me gustaría analizar es la competencia electoral que hay en cada estado y las opciones que tiene de elección cada ciudadano. Para los 12 estados en que hubo elecciones a gobernador, el número efectivo de partidos fue en promedio de 2.4, es decir, cada ciudadano pudo elegir realmente entre 2 opciones con posibilidades de ganar. En estados como Veracruz o Tlaxcala, este índice estuvo más cercano a 3, mientras que en otros como Aguascalientes fue 2. ¿Por qué sucede esto si siempre hay más de dos candidatos? La respuesta es que, normalmente, el partido en el poder arranca con ventaja y en la competencia hay uno sólo que presumiblemente es el más fuerte para derrotarlo. Dependiendo de las condiciones del estado, los electores puede elegir entre la continuidad o el cambio.

Alianzas

Ganadores y segundos lugares de las elecciones en 12 estados.

Lo interesante empieza cuando vemos la configuración de partidos ganadores y perdedores de cada elección. Mientras que en 1998, de 10 estados, sólo en Tlaxcala el ganador era fruto de una coalición electoral, en el 2016 9 de los 12 ganadores lo eran. Al parecer, desde 2004 han prevalecido las alianzas de los partidos para postular a un candidato a la gobernatura. Como se puede ver, la alianza PRI-PVEM-PANAL es la que más veces se ha repetido entre 2010 y 2016, esta alianza ha ganado en 11 procesos en esos años; mientras que la PAN-PRD ha ganado en 6 procesos.

Si los partidos representan, según la Constitución, un medio para que los ciudadanos accedan al poder público de acuerdo con los programas e ideas que postulan, esto es, se ven como plataformas ideológicas que agregan a ciudadanos en la búsqueda del poder. Lo anterior, implicaría que cada partido representa ideas claras y distinguibles entre sí que ayudan a cada ciudadano a elegir el medio de acceso al poder que conviene más a sus intereses. Sin embargo, no es así, un mismo partido como el PAN puede ser el impulsor del matrimonio igualitario en Colima y su más férreo detractor en Aguascalientes: partidos ambidiestros y ciudadanos confundidos.

Lo que parece, es que lo partidos perciben la dimensión mecánica de la agregación de votos como la más importante. Se unen en cada estado,para dar viabilidad a la continuidad de la agenda del gobernante o para retarlo. Estiman que es mejor que el ciudadano tenga sólo dos opciones, como en Durango que en lugar de 10 candidatos se observaron 6 y entre 2 de ellos (los que iban en alianzas) se llevaron el 90% de la votación. Es decir las alianzas concentran las posibilidades de triunfo y se reducen las opciones para que el ciudadano elija.

Si se acepta el efecto mecánico de las alianzas, los partidos deberían de trabajar en el plano ideológico. La alianza PAN-PRD podría formalizar una coalición estable que defina las ideas que llevarán al poder: combinar la ortodoxia económica del PAN con la ampliación de derechos y libertades civiles que promueve el PRD, entonces contaríamos con una plataforma demócrata-liberal. Del otro lado, la coalición más estable es ya PRI-PVEM-PANAL que podría aglutinar la representación sindical de algunos sectores, medio ambiente y gasto público. Con ello se tendría clara idea de lo que postula cada una de las alianzas estables, más allá de la persona que los represente.

En resumen, la resolución del dilema entre ideología y pragmatismo se podría resolver si las alianzas derivan en coaliciones formales en las que se definan postulados ideológicos claros. A la larga, estas coaliciones se podrían convertir en los nuevos partidos políticos, como parece que ya sucede.

Pluto Flyby

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“We explore because we are humans and we want to know”.

Stephen Hawking

Filosofía atrás de la regulación

Dejo esta cita del economista checo Tomáš Sedláček:

La cuestión de si el hombre es bueno o malo es una pregunta clave para las ciencias sociales. La “regulación” habría de desarrollarse a partir de ella. Si el hombre es malo por naturaleza, entonces es necesario forzarlo hacia el bien (en el contexto y bajo el pretexto del “bien social”) y limitar su libertad. Si es un mundo de perro que come perro, como creía Hobbes, necesitamos un Estado fuerte, un poderoso Leviatán que fuerce a los hombres hacia el (no natural para los hombres) bien.

Pero si, por otro lado, la naturaleza humana (o algo del núcleo ontológico del ser del hombre, su mismo “yo”) es buena, entonces es posible más laissez faire. El hombre puede ser dejado en paz porque la naturaleza humana tendrá automáticamente una tendencia a dirigirlo hacia el bien. La intervención del Estado, la regulación y los límites a la libertad sólo necesitan ser aplicados donde el hombre, como parte del todo, no es suficientemente (colectivamente) racional, donde la coordinación social espontánea funciona de manera pobre o donde la coordinación forzada es capaz de garantizar mejores resultados (en el caso de externalidades, por ejemplo). Ésta es una de las cuestiones clave para la economía: ¿se puede contar con la libre voluntad de miles de individuos, o necesita la sociedad coordinación desde arriba? ¿Cuáles son las áreas de la actividad humana en las que el mercado espontáneo puede lograr resultados óptimos? ¿Cuándo es que la interacción de la actividad humana libre (no regulada) se dirige espontáneamente hacia el bien y cuándo se dirige hacia el mal? (La economía del bien y del mal, FCE, 2014).

¿Alguien que quiera adelantar alguna respuesta a las últimas preguntas?

Voto nulo, de castigo y transición democrática. Re-lectura de algunos textos de Lujambio.

Hace algunas semanas discutía con mi amigo César Montiel (@oleacesar) sobre la calidad de algunos análisis que hacen los columnistas en los medios de comunicación en México. César concluía que a muchos les hace falta enfatizar los efectos que ha tenido la transición política y el pluralismo en ciertas variables de la vida institucional, estoy de acuerdo. Traigo esto a cuento por la infinita discusión que se ha dado en torno al valor del voto nulo en México. Aquí mismo, en diciembre del año pasado, decía que era un tema que se tenía que discutir tanto como se hizo en el 2009.

No voy a adentrarme en los detalles de la discusión, basta que se asomen al TL de @javieraparicio (contra el anulismo) o de @ppmerino @denisedresserg o @jicito (a favor). En general diría lo siguiente, quienes llaman a un voto de castigo apelan a la idea de generar contrapesos en el sistema y hacer con ello más funcional a la oposición. Del otro lado, muestran que es inútil generar estos contrapesos en un sistema atrofiado que no tiene conexión con las preferencias de los ciudadanos, por lo que pretender castigar con el voto es poco menos que un absurdo.

En este debate quisiera meter algo a favor de ambas perspectivas, porque creo que tienen razón y que en realidad están viendo dos momentos del sistema, conectados en la propia historia de la transición, que en varios ensayos y libros documentó Alonso Lujambio.

La oposición que sirve

Releí algunos de los ensayos recogidos en el libro de “Estudios Congresionales”, en ellos, Lujambio, a través del análisis de la composición del congreso mexicano, estudia la transición política del país. Cada escaño que perdía el PRI construyó el camino a la democratización de México. Fue el PAN, por ejemplo, el que presionó al gobierno por la reforma electoral de 1963 en la que se introduce la figura de diputados de partido. La elección del 58 fue tan inequitativa para el PAN que éste pidió a los diputados que había ganado que no se presentaran al Congreso y retiró a sus representantes de la comisión electoral, lo que obligó al régimen a emprender reformas para mantener la legitimidad del sistema.

Este precedente fue clave para las reformas que siguieron, el gobierno contaba con una amenaza creíble de que la oposición podía poner en aprietos un sistema autocrático. Desde entonces empezó a crecer la oposición en la cámara, se hicieron reformas electorales, económicas y sociales que probablemente el régimen no hubiera hecho sin la presión opositora. La irrupción del PRD a finales de los 80 aceleró el ritmo de cambio que se venía gestando desde la década anterior.

Tomada del libro

Tomada del libro “Estudios Congresionales”

En otra obra (Democratización vía federalismo), Lujambio analiza cómo el cambio en la distribución del poder desde la periferia presionó la democratización a nivel federal. Desde la primera alcaldía que ganara el PAN en El Grullo, Jalisco en 1942 (aunque no se logró tomar posesión), la que siguió en Quiroga (1946), hasta la obtención del registro como partido político nacional en 1948, como opositor presionó desde la esfera local por cambios en la legislación electoral que tuvieron impacto hasta el nivel federal. A través del reclamo de cada victoria, aún a costa de las amenazas del régimen, se logró la mejor representación de los intereses locales. México no sólo tenía hijos de la revolución, si no pequeños comerciantes, empresarios y ciudadanos que encontraron en el PAN una auténtica plataforma de participación política, como lo muestra Soledad Loaeza en su extenso estudio sobre el PAN.

Del lado del PRD, su aparición demostró que el PRI no era invencible, que era posible una opción de izquierda fuera de la familia revolucionaria que uniera a los antiguos partidos socialistas y que representara una salida política viable, desde la izquierda, para miles ciudadanos, como lo explica de manera clarísima Kathleen Bruhn. Su papel de vigilante al gasto y promotor de políticas redistributivas ha generado mayor atención a temas de política pública como pobreza, discriminación, inclusión económica, entre otros.

Con estos breves recortes quiero decir que la generación de contrapesos efectivos al sistema ha sido motor de buena parte de los cambios institucionales a lo largo del tiempo.

La oposición en su comodidad

En “Adiós a la excepcionalidad mexicana”, Lujambio decía que precisamente la llegada del gobierno dividido era un parteaguas para la dinámica institucional del país. Por primera vez, el partido gobernante tenía que hacer alianzas en el congreso, todos tenían que re-aprender su papel dentro de la democracia mexicana. Y así fue. Desde entonces ningún presidente de la república ha gobernado con mayoría. Todos han tenido que pelear (salvo el periodo del Pacto por México) por sus reformas. Pero se mantenía una peculiaridad dentro del sistema, a pesar de la fragmentación moderada del congreso (tripartita) se observaba la cooperación entre las fuerzas políticas desde el principio del gobierno dividido.

De hecho, Lujambio en “El acertijo constitucional. A seis años del gobierno dividido en México”, decía que esa configuración del congreso presionaba a que los partidos asumieran posiciones públicas de sus actos. Y que si bien se corría el riesgo de parálisis se limitaba la irresponsabilidad:

“…La parálisis entendida como indefinición es peor que la continuidad del status quo producto de desacuerdos discutidos, deliberados, argumentados y votados. En la parálisis-indefinición reina la irresponsabilidad. Por el contrario, cuando algo se aprueba o se rechaza en el Pleno de las cámaras, cuando se vota finalmente un asunto, cuando se fijan posiciones, los partidos se responsabilizan cabalmente de ello ante los ciudadanos (y ya ellos se encargarán de juzgar, desde su óptica política e ideológica, si la posición adoptada por éste o aquel partido es responsable o irresponsable”. (ALI. El acertijo constitucional)

Lujambio mostraba su convicción democrática por el disenso, asignaba a los partidos la tarea de responsabilizarse como contrapesos mutuos y dejaba al ciudadano la libertad de elegir entre sus opciones. Pero, este texto del 2003 no vio la historia completa de la pluralidad política en México. El sistema se fue reformando, la oposición obtuvo más espacios, las reformas de transparencia de principios de los 2000 mostraron que se pueden traducir las preferencias de la ciudadanía en piezas legislativas útiles y que generan rendición de cuentas. Pero, no se avanzó en concretar mecanismos de conexión directa entre los políticos y la ciudadanía a través del voto.

En el artículo 59 Constitucional (reelección) está la clave, como lo escribiera Lujambio. Si bien la constitución de 1917 no prohibía la reelección consecutiva de legisladores, en 1933 se prohibió por un afán de control del régimen “revolucionario”. Fue hasta 2014 cuando este mecanismo se reintrodujo en la legislación, aunque sufrió modificaciones que siguen dejando a los partidos el control de la carrera de los políticos[1].

Lo que ha pasado es que la oposición no ha logrado impulsar reformas que verdaderamente hagan participe al ciudadano de lo público. La pluralidad política que trajo la primera ola de reformas políticas evidencia, con el paso del tiempo, la necesidad de mejores arreglos que incluyan al ciudadano en la definición del interés general. El sistema de contrapesos ha fallado para acercar a los ciudadanos a la política. Los partidos políticos han fallado en ser instrumentos de la ciudadanía para el acceso al poder. Los ciudadanos no cuentan con canales suficientes dentro del sistema para expresar sus preferencias. Se reformó el 59, pero con un sesgo hacia los partidos antes que hacia el ciudadano.

Todavía no hemos probado cómo funcionará la reelección en México, pero sabemos que su legislación quedó limitada. Que la última reforma electoral dejó regulaciones costosas para los ciudadanos que quieren participar en la política de manera independiente. Es claro, entonces, por qué una parte importante del debate del voto nulo es sobre la representación política y papel de la oposición en México. Lo anterior, nos plantea un dilema de cara a la elección, generar contrapesos al régimen o evidenciar el mal funcionamiento del sistema (anulando) para presionar un cambio institucional mayor.

¿Cómo salir? Se debe ver que es un dilema aparente, en ambas vías la probabilidad de que una reforma ocurra son inciertas, no hay garantías (en todo caso se podría elegir al azar entre castigar o anular). Si bien la historia de la transición muestra que la apertura y democratización se dio a través de los partidos, también se debe analizar lo que ha ocurrido en los últimos años. La pluralidad política y social ubicó a la oposición en una situación de comodidad y autocomplacencia. Dejaron de luchar por mejor representación para la ciudadanía, y, por el contrario, ataron sus espacios de poder a los recursos que podía distribuir el sistema. La aparente competencia electoral y formación de nuevas expresiones políticas hizo que olvidaran abrir nuevos canales de representación.

Sin embargo, considero que la oposición política y los contrapesos democráticos generan mejores condiciones para el cambio en el largo plazo. Si el anulismo plantea una agenda de transformación, lo debe hacer también quienes voten pensando en construir contrapesos. Esta agenda debe plantear al incumbent los costos de la no reforma (en pérdida de escaños) y mostrar a la oposición encumbrada los beneficios de la conexión con la ciudadanía para la supervivencia democrática[2]. La estrategia tiene sentido, para despertar en los partidos la “ambición presidencial” de la que hablaba Lujambio y con ello hacer funcional (como lo ha sido en muchos casos) el sistema de pesos y contrapesos de la incompleta democracia mexicana.

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[1] La primera reforma para eliminar esta anomalía democrática la presentó Alfredo Reyes Contreras del desaparecido PPS, en 1989, posteriormente la presentaron legisladores de distintos partidos entre los que destacan: Demetrio Sodi (PRD, 2003); Raymundo Cárdenas (PRD, 2003); Felipe Calderón (PAN, 2002); Francisco Yunes Zorrilla (PRI, 2001); Omar Fayad (PRI, 2003); Germán Martínez (PAN, 2004). Ya como Presidente, el propio Calderón la presentó dentro de su decálogo de reforma política en 2009.

[2] Incluso esto último podría aligerar las cargas clientelares de los partidos. Al haber más incertidumbre sobre los resultados, el voto clientelar tiene menor valor.

Pensar en las ciudades

En esta platica organizada en NYU, Richard Florida, Paul Romer y Robert Sampson hablan sobre los retos de las ciudades: pobreza, crimen, desigualdad, mercado laboral y crecimiento económico. Queda claro que importa cómo los gobierno enfrentan estos temas, el tipo de políticas que implemente y cómo crean eficiencia en todos los mercados relacionados en la ciudad. Romer invita a pensar en los espacios públicos como puntos para reducir brechas de desigualdad entre los habitantes de la ciudad. Vale la pena.

#CowenSachs

Muy interesante plática sobre economía política entre Tyler Cowen y Jeffrey Sachs. Vale la pena, hablan de distintos temas, desde una crítica a Acemoglu y Robinson, Rusia y China, México (que Sachs piensa que es un misterio que no crezca como debería, Cowen apunta bien que algo tiene que ver la informalidad), hasta África y otros temas sobre economía del desarrollo.

Engordar al Estado

En una reciente nota en el diario El Economista se mostró que los mexicanos prácticamente no modificaron su conducta a raíz del impuesto a los refrescos, derivado de la reforma fiscal que entró en vigor en 2014. De hecho, de acuerdo con datos de Euromonitor, el consumo per cápita de refrescos en 2014 fue de 111 litros, cifra similar a los 111.8 que se registraron en 2009. Mientras datos de encuesta (BCG) muestran que las personas han hecho poco o nada para cambiar sus hábitos, además de que ven este impuesto como una afectación a su ingreso disponible.

Por otro lado, el ganador fue la SHCP que derivado del IEPS a las bebidas endulzadas o saborizadas alcanzó ingresos por 18,254.9 millones de pesos, en su primer año de aplicación. ¿Lo gastó en temas relacionados? De hecho no, hay denuncias porque no hay un plan todavía para instalar los bebederos en las escuelas, además la ASF mostró cómo se han gastado mal los recursos en los temas de combate a la obesidad y sobrepeso. No sorprende dado que como se señaló, se construyó primero la política fiscal antes que la sanitaria en el tema de obesidad.

En fin, en ese año 2013, cuando se discutía la reforma, en Central Ciudadano y Consumidor publicamos un estudio en el que hicimos una amplia revisión de la relación entre impuestos y efectos sobre obesidad. La siguiente tabla es parte del estudio, queda claro por qué a un año del gravamen se observan esos resultados.

Autor Resultado Medido Precio o medida impositiva estudiada Población de Estudio / Datos Resumen de resultados
Estados Unidos
Auld y Powell (2009)[i] IMC Precio de frutas, verduras y comida rápida Adolescentes (14 y 17 años). Encuesta Monitoring the Future (1997-2003). N=73,041 Asociación significativa entre precios y resultados en IMC. Para precio de comida rápida la asociación es inversa y para la fruta y verdura, directa.
Chriqui, Chaloupka y Powell (2009)[ii] IMC Impuestos a refrescos en tiendas y máquinas expendedoras Adolescentes. Encuesta Monitoring the Future y datos contextuales de impuestos a nivel estatal entre 1997 y 2006. Analizan datos entre 1997 y 2006. Sus resultados muestran que no existe relación estadísticamente significativa entre los impuestos estatales al refresco y el IMC en adolescentes.
Beydon, Powel y Wang (2008)[iii] IMC y Obesidad Precios de frutas, verduras y comida rápida Adultos (20 a 65). Encuesta Continua de Ingesta de Comida por Individuos. 1994-1996. N=7,333. Los resultados no muestran asociación estadísticamente significativa entre los precios de la comida rápida y el IMC u obesidad. Asociación no significativa entre precios de frutas y verduras y obesidad o IMC. Elasticidad precio negativa significativa entre precio de frutas y verduras e IMC.
Chou, Grossman y Saffer (2004)[iv] IMC y Obesidad Precios de la comida en restaurantes, precios de los restaurantes de comida rápida y precios relativos de la comida en casa Adultos (edad>18 años). Sistema de Vigilancia de Factores de Conductas de Riesgo. 1984-1999. N=1,111,074 Elasticidad precio negativa estadísticamente significativa para el precio de los restaurantes tanto para IMC como para obesidad. Elasticidad precio negativa estadísticamente significativa del precio de la comida en caso tanto para IMC como para obesidad. Elasticidad precio negativa para los precios en restaurantes de comida rápida para IMC y no significativa para obesidad.
Kim y Kawachi (2006)[v] Prevalencia de obesidad a nivel estatal en Estados Unidos Impuestos en bebidas dulces y snacks Promedios estatales para adultos. Sistema de Vigilancia de Factores de Conductas de Riesgo. 1991-1998. No hay diferencias estadísticamente significativas en obesidad entre los estados que tienen impuesto y los que no tienen.
Miljkovic, Nganje, y de Chastenet (2008)[vi] Sobrepeso y obesidad Precios del azúcar, papas y leche entera Adultos (edad>18 años). Sistema de Vigilancia de Factores de Conductas de Riesgo. 1991, 1997 y 2002. N=55,550. Aumentos en los precios del azúcar y la leche entera están asociados significativamente con menor probabilidad de obesidad, mientras que el aumento en precio de las papas está asociado con mayor prevalencia de obesidad.
Lin, Smith, Lee y Hall (2011) Peso e ingesta calórica Impuesto a bebidas dulces (Sugar-sweetened beberages) Adultos y niños. Diversas encuestas nacionales. Mediante un modelo de simulación, aplica un impuesto hipotético del 20% a las bebidas dulces. Estima que hay una reducción en las calorías ingeridas al día en una pequeña cantidad. Los resultados demuestran que las hipótesis impositivas sobre estiman los resultados en pérdida de peso hasta en un 63% para el primer año de aplicación.
Fletcher, Frisvold, Tefft (2010)[vii] IMC y ingesta calórica Impuesto a bebidas dulces Adolescentes y Niños. Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición y bases de impuestos a nivel estatal en EUA. 1998-2006.N=20,953 Analizan el impacto de los impuestos estatales en el consumo de bebidas dulces. Los datos demuestran una reducción moderada en la cantidad consumida en niños y adolescentes, adicionalmente, esta baja no parece haber impactado en el crecimiento de la obesidad, pues se ve sobre compensada con el consumo de otras bebidas calóricas.
México
Barquera, Hernández-Barrera, Tolentino, Espinosa, Rivera, Popkin, y  Ng Wen (2008)[viii] Calorías consumidas Simulación de aumento de precio Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006 y Encuesta Nacional de Ingreso Gasto de los Hogares, 1989, 1998 y 2006. Encuentra que la elasticidad precio por refrescos es positiva lo que sugiere que se trata de un bien normal, por lo que a cambios en el ingreso hay cambios en el consumo (más ingreso, más consumo). Asimismo, encuentra que hay una relación negativa entre un aumento simulado del 10% a los precios de estas bebidas y su consumo. Hace el experimento de elasticidad cruzada con leche entera y salen unos resultados modestos en cuento al consumo. Advierten de los problemas metodológicos del estudio y de la necesidad de analizar más a fondo y a nivel individuo estas relaciones.

[i] Auld, M.C.; and, Powell, L. Economics of Food Energy Density and Adolescent Body Weight. Economica. 2009.

[ii] Powell, L.; Chriqui, J.; Chaloupka, FJ. Associations between State-Level Soda Taxes and Adolescent Bodymass Index. Journal of Adolescent Health Sep 45(3Suppl):s57-63. 2009.

[iii] Beyound, M.A.; Powell, L.M.; and, Wang, Y. The Association of Fast Food, Fruit and Vegetable Prices with Dietary Intake among US Adults: Is There Modification by Family Income? Social Science and Medicine 24(8):1032-39. 2008

[iv] Chou, S.Y.; Grossman, M.; and, Saffer, H. An Economic Analysis of Adult Obesity: Results from the Behavioral Risk Factor Surveillance System. Journal of Health Economics 23(3):565-87. 2004.

[v] Kim, D.; and, Kawachi, I. Food Taxation and Pricing Strategies to “Thin Out” the Obesity Epidemic. American Journal of Preventive Medicine 30(5):430-37. 2006.

[vi] Miljkovic, D.; Nganje, W.; and, de Chastenet, H. Economic Factors Affecting the Increase on Obesity in the United States: Differential Response to Price. Food Policy 33(1):48-60. 2008

[vii] Fletcher, Jason M., Frisvold, David E. and Tefft, Nathan, The Effects of Soft Drink Taxes on Child and Adolescent Consumption and Weight Outcomes (August 26, 2009). Available at SSRN: http://ssrn.com/abstract=1464542 or http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.1464542

[viii] Op. Cit. 34

El dilema del político: House of Cards 3

*Spoiler Alert* Si no la has visto no sigas leyendo.

Terminé la tercera temporada de la serie al día siguiente de que se hubiera estrenado, 11 horas de seguir la presidencia de Frank Underwood. En general, creo que es la temporada más compleja, lenta y hasta aburrida de las tres; a la vez me parece que retrata mejor que las anteriores lo que significa el ejercicio del poder.

En su extraordinario libro, Politician’s Dilemma, Barbara Geddes analiza la conducta egoísta de los políticos y modela los cálculos que deben hacer a la hora de tomar decisiones. Dice que el dilema más común que enfrentan es el conflicto entre la necesidad del política de supervivencia inmediata y los beneficios a largo plazo que puede ofrecer en materia económica. Así los políticos tienen que decidir entre políticas que los pueden ayudar a ganar la elección inmediata o hacer reformas que tendrán efectos en el largo plazo.

Este es precisamente lo que Underwood vive en esta temporada. Ante la crisis política interna que el propio presidente detona con las acciones de ascenso al poder, necesita ganar popularidad y unión en torno a una política sello de su administración. America Works es su propuesta, crear 10 millones de empleos a costa de fondos de retiro y ahorro de los trabajadores. Un plan que retrata el propio dilema intertemporal, dar empleo hoy a costa del bienestar futuro de los trabajadores.

Pero el ejercicio del poder, también lo va dejando solo. Mientra durante el ascenso podía ofrecer algo a cambio del apoyo de los demás, ahora en la cima no tiene nada que ofrecer. Ser presidente lo dejó sin un plan. Una política de apropiación de fondos y redistribución no es suficiente para convencer a nadie de su apoyo. Jackie, Remy, Mendoza, y al final de la serie Claire, van dejando solo a Frank (el único que se mantiene fiel es Doug, aunque da la impresión contraria). No hay acción, amenaza o dinero que pueda convencer de que un político como él, que en esta temporada muestra sus torpezas al frente del poder, merece ser seguido.

Por ello no es casualidad que trate de utilizar la otra gran carta para ganar apoyo: la política exterior. en la opinión pública se estudia el efecto “rally ‘round the flag”, en el que crisis internacionales o guerras hacen que el electorado se una en apoyo a su presidente. Por eso, tensa las relaciones con Rusia a través de un plan de pacificación en el valle de Jordania. Sin embargo el plan falla ante la ambición de su esposa, sus propias ambiciones y la incapacidad del personaje para comunicar claramente el propósito de su conflicto con Rusia. A la larga, su comportamiento errático en ese caso le cuesta su relación con Claire, quien es parte fundamental en esta temporada.

Por último, su búsqueda por la reelección (aunque el nunca fue electo, pero es el incumbent) es igualmente un desastre. Se lanza con la popularidad por los suelos, sin nada que ofrecer al público más que su fallida política de America Works y el desastre de política exterior. Por otro lado el enfrenta el abandono de su equipo (Jackie y Remy) y el poco apoyo de su partido, donantes de campaña etc.. Entonces, como pocas veces Frank trata de utilizar a Claire, rompen la típica relación de equipo que habían tenido, provocando que al final ella decida irse.

A ver cómo continúa la siguiente temporada. Dejo algunos artículos más completos sobre el análisis de la temporada:

House of Cards season 3 is the show’s best — and worst — season so far. Vox

House of Cards Season 3: The Binge Review (Episodes 1-13). The Atlantic

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La paradoja de la tolerancia

A propósito de lo que ha ocurrido en Francia con el caso de Charlie Hebdo me reencontrado con un texto que me parece muy pertinente para reflexionar el contexto actual. Hay que decir, antes, la tragedia a llevado a muchos a reflexionar sobre los límites de la libertad de expresión hasta la propia naturaleza de una democracia liberal y plural como Francia. ¿Cómo se deben tratar a las minorías? Digamos siguiendo a Rawls, ¿Cuál es el consenso traslapado que debe haber para que convivan distintas teorías comprehensivas del mundo?. Justo estas reflexiones las hace con mayor elocuencia Felipe Curcó. Ante el terrorismo, las minorías y la acción del Estado, uno debe empezar por preguntarse sobre qué tipo de ciudadanos esperamos en una democracia (ahí también empieza Aristóteles en la Ética Nicomaquea).

¿Qué características deben tener los ciudadanos de una democracia liberal? En otras palabras, ¿cuáles rasgos de carácter o personalidad se espera deban tener los individuos que forman parte de una sociedad si es que hemos de esperar que éstos se muestren dispuestos a participar y reproducir las instituciones que son responsables de coordinar la colaboración social en un marco democrático de libertades?

De este modo encontramos en Rawls una respuesta preeliminar a la interrogante que planteábamos al principio. Según esta respuesta, una democracia liberal requiere de ciudadanos que se muestren dispuestos a ser tanto razonables como racionales, esto es, que a la vez que prefieran la mayor cantidad de ventajas que les permita promover sus intereses al máximo, sean conscientes de que la cooperación social hace posible para la gente una vida mejor que la que aisladamente cada quien podría tener si tuviera que tratar de vivir únicamente gracias a sus propios esfuerzos. [Lo razonable está ligado a la tolerancia]

…Esta capacidad que la teoría liberal tiene para fijar, tanto las razones, como los límites a los que da lugar (y dan lugar a) la tolerancia, se pierden si acaso no somos capaces de reconocer que en último término la democracia liberal es un credo combatiente que se distingue de otros credos combatientes como los fundamentalismos, los integrismos o las teocracias, por abrir un mayor abanico de opciones y establecer una jerarquía definitiva de principios en donde cuestiones como la autonomía, la dignidad y la libertad quedan puestos fuera de toda duda.

Etrecorchetado mio.

Texto completo de Curcó